Cinco Vidas, Una Sola Condena: El Asesino en Serie que Burló la Justicia Dominicana
Fue condenado por cinco asesinatos, pero solo cumplirá 30 años. La historia de Nazario Mercedes y la falla legal que dejó a las familias de sus víctimas con un.
Noviembre de 2024. En Villa Altagracia, República Dominicana, la noche se vio interrumpida por un acto macabro. Nazario Mercedes, un hombre de 65 años conocido por alias como “Bolívar” o “Miguel el Maestro”, fue sorprendido en flagrancia mientras intentaba enterrar el cuerpo de su pareja, Yesica Figueroa, en el patio de una vivienda. Lo que parecía ser un feminicidio aislado pronto se reveló como la punta de un iceberg de horror que se había mantenido oculto por casi treinta años.
La confesión de Mercedes desenterró fantasmas que el sistema había ignorado. Admitió haber asesinado al menos a cinco mujeres desde 1995, moviéndose entre distintas jurisdicciones para evadir la justicia. Su método era el de un hombre “poco comunicativo” y “aislado”, un perfil bajo que le permitió operar con una impunidad escalofriante, a pesar de contar con al menos tres fichas policiales previas.

La negligencia institucional no era una sospecha, sino una dolorosa realidad para las familias. Los allegados de Diana Carolina, una de sus víctimas en 2008, denunciaron que la policía “se burló” de ellos cuando intentaron reportar su desaparición, obligándolos a esperar 48 horas cruciales que nunca recuperaron.
En febrero de 2026, el Tribunal Colegiado de San José de Ocoa dictó una sentencia de 30 años de prisión contra Mercedes por el asesinato de Darmelin de los Santos Ramírez. Era la pena máxima permitida en el país. Para las familias, sin embargo, la victoria fue amarga.

La amargura reside en una falla estructural del sistema penal dominicano. El procurador fiscal Francis Valdés lo explicó con crudeza: las penas por múltiples crímenes se cumplen de manera simultánea, no acumulativa. Aunque Mercedes sea condenado por cinco homicidios, su tiempo en prisión no excederá los 30 años de la sentencia más alta. Cinco vidas borradas, una sola condena por cumplir.
Mientras el Ministerio Público busca los restos de otra víctima, Yanet, supuestamente enterrada bajo una construcción, el temor de las familias persiste. Alejandrina Figueroa, madre de Yesica, teme que Mercedes alegue demencia para ser liberado. Para ellas, la captura es un cierre parcial, pero la justicia completa parece una meta inalcanzable, perdida en los laberintos de un sistema que no suma el valor de cada vida perdida.


