La visitó cuando el papel ya no la protegía: el fin de Brenda Alcántara en Long Island
Un niño de dos años fue encontrado junto al cuerpo de su madre, cubierto en su sangre. El día anterior había expirado la orden de protección que lo mantenía.
La noche del 5 de octubre de 2024, la policía de Hempstead, en Long Island, encontró una escena devastadora. Brenda Guadalupe Alfaro Alcántara, de 29 años, yacía sin vida en su domicilio, víctima de múltiples puñaladas. A su lado, ileso pero cubierto por la sangre de su madre, estaba su hijo de apenas dos años.
El principal sospechoso fue identificado rápidamente: José William Funes Zabala, de 44 años y padre del niño. Según los registros, una orden de protección que Brenda había obtenido en su contra acababa de expirar un día antes del ataque. Con el impedimento legal fuera de juego, Funes Zabala fue al apartamento con el pretexto de visitar a su hijo.

Lo que ocurrió dentro del hogar culminó en una violencia fatal. La visita se convirtió en una agresión que le costó la vida a Brenda, dejando a su pequeño como el único testigo de la tragedia. Funes Zabala fue arrestado al día siguiente por la Brigada de Homicidios del condado de Nassau.
En un principio, el hombre se declaró “no culpable”, pero para el otoño de 2025, su postura cambió y admitió su responsabilidad en el crimen. Se declaró culpable de homicidio y de poner en peligro el bienestar de un menor.

Finalmente, en febrero de 2026, José Funes Zabala fue sentenciado a cadena perpetua. Cumplirá su condena en prisión, pero la verdadera sentencia recae sobre un niño que crecerá con la ausencia de su madre y el recuerdo imborrable de una noche en que un papel dejó de ser suficiente para protegerla.


