Un Accidente Impensable: La Muerte de una Madre en un Compactador de Basura
La policía creyó que era un homicidio. La verdad detrás de la muerte de Michelle Montgomery en un edificio de Brooklyn fue aún más extraña y trágica.
Cuando los trabajadores encontraron el cuerpo de Michelle Montgomery, de 39 años, en el cuarto de basura de un edificio en Brooklyn, la Policía de Nueva York asumió lo peor: un homicidio. La escena del 1 de febrero parecía sacada de una pesadilla, pero la investigación daría un giro aún más desconcertante.
Michelle era madre de cuatro hijos. La noche anterior, el 31 de enero, había salido con amigos. Horas después, las cámaras de seguridad la captaron entrando sola, a la 1:39 a.m., a un edificio con el que no tenía conexión aparente, a casi cuatro millas de su casa.

La autopsia reveló una verdad terrible: Michelle estaba viva cuando entró al compactador y sus heridas eran consistentes con haber sido aplastada. No había señales de lucha. La teoría de la policía, según el jefe de detectives Joseph Kenny, es que fue un accidente insólito. “Pudo haber dejado caer un objeto en el conducto, haber intentado recuperarlo y haber caído de cabeza”, declaró. Testigos reportaron haber escuchado gritos desde el ducto de basura esa noche.

El caso, que comenzó como un crimen, se transformó en la crónica de una tragedia improbable. No hubo un asesino, solo una serie de decisiones desafortunadas que llevaron a una madre a un final solitario y fatal en un lugar desconocido. Su muerte deja un vacío y la inquietante pregunta de cómo una noche cualquiera puede terminar de la forma más impensable.


