Secuestrada por su novio durante 22 meses: la historia del escape de Salma y la complicidad de sus vecinos
Durante casi dos años, todos creyeron que Salma se había ido voluntariamente. La verdad era que vivía un infierno, secuestrada por su novio a pocos metros de.
Cuando Salma desapareció en abril de 2024, su familia la buscó desesperadamente. Sin pistas, las autoridades llegaron a considerar una fuga voluntaria. Durante 22 meses, el caso se enfrió, pero la realidad era otra: Salma, de 38 años, estaba secuestrada por su propio novio en una casa de campo en Murcia.
El cautiverio terminó por un único descuido. Aprovechando que su captor dormía, Salma usó una escalera para saltar la valla del chalet donde la mantenía prisionera. Corrió hasta un centro de salud cercano, donde el personal médico documentó el infierno que había vivido. Su cuerpo estaba cubierto de lesiones, había perdido varios dientes y la visión de un ojo como consecuencia de las constantes palizas.

Según su testimonio, durante casi dos años fue sistemáticamente golpeada, maniatada e incluso violada. Su pareja, un hombre español de 50 años, ya tenía antecedentes por violencia de género contra su exesposa. Cada vez que él salía, la dejaba encerrada bajo llave.
La Policía Nacional no solo detuvo al agresor, sino también a tres de sus vecinos. Según los investigadores, eran conscientes del secuestro pero nunca lo denunciaron, convirtiéndose en cómplices por encubrimiento.

En el registro de la vivienda se encontraron armas y las cuerdas que usaba para inmovilizarla. Mientras Salma inicia su recuperación en un centro de acogida, el caso expone la terrible verdad de que a veces el horror no se esconde en las sombras, sino a plena vista, sostenido por el silencio de quienes miran hacia otro lado.


