La fuga de 15 años de un asesino: el crimen por celos que Las Vegas no olvidó
Durante 15 años, un asesino vivió como un fantasma. La familia de su víctima esperó una justicia que parecía no llegar nunca.
La justicia tardó más de 15 años, pero finalmente llegó para la familia de David Manriquez. En julio de 2008, el joven de 18 años fue asesinado en Las Vegas, y su verdugo, Jonathan Romero, desapareció sin dejar rastro.
Meses después de que su relación terminara, Romero irrumpió en la casa de su expareja, cegado por los celos. Subió corriendo las escaleras en busca del nuevo novio de la mujer, David Manriquez.

David, intentando protegerse, se había escondido en el clóset del dormitorio principal. Pero Romero lo encontró. Según la declaración, el joven intentó detenerlo, pero Romero le disparó en la parte posterior de la cabeza. La violencia del ataque fue tal que un rastro de sangre se extendió varias cuadras desde la vivienda.
Romero huyó y logró evadir a las autoridades durante más de una década. Su captura se produjo en México en mayo de 2025, iniciando un proceso que parecía imposible.

Aunque inicialmente se declaró inocente, Romero finalmente aceptó un acuerdo de culpabilidad por asesinato en primer grado. “Solo queremos que pague por lo que le hizo a mi hijo”, declaró Jaime Manriquez, padre de la víctima. Su hermana, Ruby, añadió con resignación: “Pensamos que Dios se encargaría, pero ahora enfrentará la justicia”.
Condenado a una pena de entre 20 y 50 años de prisión, la confesión de Romero cierra un capítulo legal, pero no la herida de una familia que esperó 15 años por una respuesta que nunca devolverá la vida de David.


