Vivieron 3 meses con el cadáver de la niña que torturaron: el macabro viaje para ocultar un crimen
Tras someterla a abusos atroces, una pareja vivió con el cuerpo de la niña de 8 años durante meses. Su intento por enterrarla a 1,600 kilómetros de distancia.
Mandie Miller era la madre adoptiva y tía biológica de Meela, una niña de ocho años. Junto a su novio, Aleksander Kurmoyarov, debía protegerla. En cambio, la pareja convirtió su hogar en Washington en una cámara de tortura. Los abusos, grabados por cámaras de seguridad, fueron sistemáticos: ataban a la niña con bridas, la golpeaban en los pies con un martillo como “castigo” y la privaban de comida y agua. Su cuerpo, de apenas 11 kilos, finalmente cedió.
Meela murió en septiembre de 2022. Lo que siguió desafía la lógica: la pareja vivió con el cadáver durante tres meses, alegando que querían “pasar más tiempo con ella”.

En diciembre, metieron su cuerpo en un ataúd, lo cargaron en un camión U-Haul y condujeron 1,600 kilómetros hasta Dakota del Sur. Su plan terminó cuando el personal de una funeraria, al que pidieron ayuda para el entierro, notó la falta de documentos y alertó a la policía.

Mandie Miller fue condenada a 32 años de prisión tras declararse culpable de homicidio por abuso. Durante la audiencia, mencionó su propia infancia en el sistema de acogida. Kurmoyarov también aceptó su culpabilidad para evitar la cadena perpetua. En un acto de increíble entereza, la madre biológica de Meela los perdonó en el tribunal, dejando una reflexión sobre un ciclo de dolor que se perpetúa, destruyendo la vida más frágil.


