Vacaciones de Terror: Una Familia Secuestrada en su Propia Casa Rodante
Las vacaciones soñadas se convirtieron en una pesadilla en segundos. Para la familia Matmud, el sonido del motor no era el inicio de un paseo, sino el de un.
Las vacaciones de la familia Matmud, recién llegada de Mendoza, comenzaron a desmoronarse al costado de la Ruta 226, cerca de Mar del Plata. Jesús David Matmud y su esposa se detuvieron para bañar a sus cuatro hijos en la casa rodante antes de ir a cenar. Era una pausa rutinaria, un momento de calma antes de disfrutar de la ciudad.
La tranquilidad se rompió con una advertencia de su hijo mayor: “Papá, la camioneta”. El vehículo, con los dos niños más grandes adentro, comenzó a moverse. Jesús pensó que era una falla mecánica, pero al saltar fuera vio a tres hombres en la cabina. Mientras los delincuentes arrojaban a los dos niños a la banquina, Jesús, su esposa y sus dos hijos menores quedaban atrapados en la casa rodante que ahora era arrastrada a toda velocidad.

Desesperado, Jesús se colgó del enganche y logró subir a la caja de la camioneta para negociar. “Llévate todo, pero dame a mi esposa y mis bebés”, suplicó. Su ruego fue ignorado. Vio un colectivo y gritó pidiendo ayuda; el chofer intentó bloquearles el paso, pero los ladrones lo esquivaron, casi volcando la casa rodante en la maniobra.
Finalmente, los asaltantes cedieron. Frenaron bruscamente y ordenaron a Jesús bajar a su familia. En medio del caos, su esposa y él fueron arrastrados unos metros antes de caer al asfalto mientras los ladrones huían con su hogar sobre ruedas.

La policía encontró los vehículos abandonados días después, pero para la familia Matmud, el shock persistía. “Fue un momento bastante feo”, lamentó Jesús. Lo que debía ser un recuerdo feliz se transformó en la historia de cómo la violencia puede interrumpir la vida en un instante, dejando una cicatriz mucho más profunda que la pérdida material.


