El trágico final de Kim Gómez: la voz de una madre en el juicio por la niña arrastrada hasta la muerte
Frente a los jueces, una madre revivió el horror: el robo de su auto, su hija de 8 años en el asiento trasero y un final impensable que la arrastró a la muerte.
Florencia Barboza se sentó frente a los jueces, su voz quebrada por el dolor. Casi un año después del asesinato de su hija Kim Gómez, de 8 años, revivía el horror en la primera audiencia del juicio. El debate, a puertas cerradas en La Plata, Argentina, se centró en su testimonio.
Todo ocurrió el atardecer del 25 de febrero de 2025. Florencia había recogido a Kim de su clase de gimnasia. En una esquina de Altos de San Lorenzo, dos adolescentes los abordaron. A ella la arrojaron al asfalto y huyeron en su Fiat Palio rojo, sin saber que el verdadero costo de su crimen estaba en el asiento trasero.

Dentro del vehículo, Kim no pudo salir. Según la reconstrucción, los asaltantes intentaron sacarla, pero la niña quedó enganchada del cinturón de seguridad. Fue arrastrada casi quince cuadras. Las heridas resultaron fatales.
El principal acusado, que tenía 17 años al momento del hecho, enfrenta un cargo por homicidio en ocasión de robo. Su defensa alega que no se percató de que la niña estaba siendo arrastrada. Un cómplice de 14 años también está involucrado y permanece en un instituto de menores.

Mientras el juicio avanza, el padre de Kim, Marcos Gómez, busca que la tragedia no sea en vano. “Queremos que el caso de mi hija marque un antes y un después”, declaró, convertido ahora en un activista por la reforma penal juvenil. Su lucha es la voz de una niña que ya no puede hablar, una búsqueda de sentido en medio de una pérdida irreparable.


