Tenía una orden de protección, pero su exmarido la asesinó y luego se entregó
Una orden de protección debía mantenerla a salvo de su exmarido. No fue suficiente.
Amethyst Stephenson, de 47 años, tenía una orden de protección contra su exmarido, Alexander. Vigente desde enero de 2026 por un caso de violencia doméstica, el documento debía mantenerlo alejado de su hogar en una zona boscosa del condado de Howard, Maryland. Pero el papel no fue suficiente.

La mañana de un domingo, poco después de las 8:00 a.m., la policía recibió una llamada: Alexander había atacado a Amethyst y huido. Al llegar a la residencia, los agentes la encontraron sin vida, víctima de múltiples heridas de arma blanca. La pareja, que se había casado en 2022, estaba separada y él ya no vivía allí.
Menos de tres horas después del ataque, Alexander Stephenson, de 53 años, se presentó en una comisaría y se entregó. Tenía heridas autoinfligidas en las muñecas, pero su vida no corría peligro.

Tras ser atendido, fue puesto bajo custodia para enfrentar cargos por asesinato en primer grado y violación de la orden de protección que debía salvar a Amethyst. Su padre, en medio del dolor, pidió en redes sociales que la recordaran por “las cosas extraordinarias que compartió”. Alexander enfrenta una posible sentencia de cadena perpetua sin libertad condicional. La orden judicial, que representaba la última barrera de seguridad, se convirtió en un trágico recordatorio de que la protección legal a veces llega demasiado tarde.


