“Si me chingué al limonero”: La confesión que podría hundir a ‘El Bótox’
Una frase, pronunciada como amenaza, se convirtió en la pieza clave de la Fiscalía para acusar a César Alejandro ‘El Bótox’ del homicidio de un líder productor.
En una sala de juzgados de Morelia, el destino de César Alejandro ‘El Bótox’ pendía de una frase. Se le acusaba del homicidio calificado de Bernardo Bravo, un conocido empresario limonero de Michoacán, y la Fiscalía tenía una prueba contundente, aunque inusual: una confesión hecha no a la policía, sino a una víctima de extorsión.
La historia se centra en el testimonio de Miguel, un comerciante en silla de ruedas que vendía tuppers y cobijas. Él ya pagaba cuotas al crimen organizado, pero un día, hombres armados del grupo ‘Los Blancos de Troya’ le exigieron más: debía convertirse en su informante.

Miguel se negó. Como respuesta, recibió golpes y tablazos. Fue entonces cuando, según su declaración, apareció ‘El Bótox’ para rematar la amenaza con una frase que resonó en la audiencia: “Si me chingué el ojete del limonero, que no te mate a ti, apá”.
Esa jactancia brutal fue presentada por la Fiscalía como la admisión del asesinato de Bravo.

La evidencia se complementó con rastros de sangre y huellas de neumáticos del vehículo de la víctima, hallados en un rancho del acusado. Durante la audiencia, ni ‘El Bótox’ ni su abogado refutaron las acusaciones; eligieron el silencio.
El presunto asesino, que se sentía intocable al amenazar a un comerciante, ahora enfrenta la justicia por una confesión que nunca pensó que saldría de ese círculo de miedo. Una muestra de cómo la arrogancia puede ser el primer paso hacia la caída.


