Quince Años de Ausencia: La Búsqueda Incesante de Roy Rivera
Quince años de angustia, quince años de esperanza. Leticia Hidalgo no ha cesado en su búsqueda, y ahora, una imagen forense proyecta el rostro que su hijo Roy.
El tiempo, implacable, teje sus hilos de olvido. Pero para Leticia Hidalgo, el tiempo es un recordatorio constante de una ausencia que perfora el alma. Quince años han transcurrido desde que su hijo, Roy Rivera Hidalgo, desapareciera en San Nicolás de los Garza, Nuevo León. Quince años de búsqueda, de esperanza aferrada a cada pista, a cada rumor, a cada latido de la memoria.
Roy desapareció en 2011, presuntamente a manos de hombres vestidos con uniformes del municipio de Escobedo, según reportes de la época. Desde entonces, Leticia ha transformado su dolor en acción, fundando el colectivo Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León (Fundenl), un faro de esperanza para otras familias que comparten su tragedia.
En el marco del decimoquinto aniversario de la desaparición de Roy, Leticia ha decidido dar un paso más en su búsqueda. Con la ayuda de un perito forense especializado, colaborador de Fundenl, se ha creado una imagen de cómo luciría Roy a sus 33 años. Esta proyección, un retrato del tiempo que no ha transcurrido juntos, se exhibirá en lugares emblemáticos de Monterrey, un recordatorio constante de la ausencia y un llamado a la acción.
“Dentro de todas las personas voluntarias que hemos conocido en este tema, conocimos a este perito en imagen forense”, declaró Leticia. El especialista trabajó con las últimas fotografías de Roy, así como con imágenes de sus familiares, para lograr una progresión realista de su apariencia. “Con esta metodología pudo respetar los rasgos más marcados de Roy física y genéticamente”, afirmó.
La Fiscalía General de Justicia del estado, por su parte, tiene la responsabilidad de actualizar las imágenes de las víctimas de desaparición, sin embargo, ante la falta de acción, los familiares han tomado medidas, como en el caso de Leticia. Nuevo León registra cerca de 7 mil personas desaparecidas, y en la fosa común de la Fiscalía permanecen 3 mil cuerpos sin identificar, según reportes.
La imagen de Roy, ahora proyectada en las calles, es un grito silencioso que clama por justicia. Es el eco de una madre que se niega a olvidar, una promesa de que la búsqueda continúa, un recordatorio de que cada desaparecido es una herida abierta en el tejido social. La esperanza, aunque lacerada, persiste, impulsada por el amor incondicional y la tenacidad de una madre que no se rinde.


