La Promesa Previa: La Madre que Ayudó a Encubrir el Crimen de su Hija
Una madre no solo sabía lo que su hija adolescente planeaba, sino que prometió ayudarla a ocultarlo. La muerte de Jeremías Monzón destapó una red de.
La investigación por el asesinato de Jeremías Monzón, un adolescente de 15 años apuñalado en Santa Fe, parecía centrarse en un grupo de menores. Sin embargo, la trama se oscureció al revelarse un nuevo personaje: la madre de Milagros A., la principal acusada de 16 años. La justicia la imputó no por un impulso de proteger a su hija después del hecho, sino por algo mucho más calculado.
Según el fiscal Francisco Cecchini, existió una “promesa previa”. Antes de que Jeremías fuera atacado, la madre ya se había comprometido a ayudar a borrar las huellas del crimen. Esta revelación, surgida de pericias de ubicación y movimientos, transformó su rol de encubridora a partícipe secundaria del plan. La ayuda no fue una reacción, fue parte del acuerdo.

Con esta nueva hipótesis, el juez dictó la prisión preventiva para la mujer, considerando que podría fugarse o entorpecer la investigación. Mientras ella enfrenta un proceso como adulta, su hija permanece en un instituto de menores.

En una dolorosa ironía, otros adolescentes implicados en el ataque, por ser menores de 14 años, son inimputables y quedaron fuera del alcance de la ley penal.
El caso de Jeremías Monzón trasciende el acto criminal para exponer una perturbadora complicidad familiar. La muerte del joven no solo deja un vacío y un duelo, sino que obliga a preguntar dónde termina la protección de un padre y dónde comienza la participación en un crimen que nunca debió ocurrir.


