El Precio del Limón: El Asesinato del Líder que Desafió al Crimen Organizado
Bernardo Bravo denunció la extorsión que asfixiaba a los productores de limón en Michoacán. Su voz fue silenciada, pero su caso expuso la guerra por el control.
Bernardo Bravo Manríquez, de 35 años, era el presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, en Michoacán. Más que un cargo, era una posición de batalla. Durante meses, alzó la voz para denunciar la extorsión que los grupos criminales imponían sobre los productores de limón, una industria vital para la región. Sabía que se exponía, pero eligió no callar.
El 19 de octubre de 2025, Bravo viajó desde Morelia a Apatzingán para una reunión. Según las autoridades, acudió solo, sin sus escoltas, a una cita en la comunidad de Cenobio Moreno. Fue una trampa. Allí fue secuestrado, torturado y asesinado. Su cuerpo fue encontrado al día siguiente dentro de su camioneta, con un disparo en el rostro.

La investigación apuntó rápidamente a César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias “El Bótox”, líder del grupo criminal Los Blancos de Troya. Él controlaba la extorsión en la zona y, según la fiscalía, ya había tenido encuentros previos con Bravo. El 22 de enero de 2026, un operativo federal logró su captura en Buenavista Tomatlán.

Aunque “El Bótox” fue enviado a la prisión de máxima seguridad de “El Altiplano” por otros delitos federales, la Fiscalía de Michoacán no tardó en actuar. El 28 de enero, le fue notificada una nueva orden de aprehensión, esta vez como probable responsable del homicidio calificado de Bernardo Bravo.
La detención del presunto autor intelectual trajo una sensación de justicia, pero no borró la realidad: en Michoacán, defender el fruto de tu trabajo puede costar la vida. El precio del limón se había teñido de sangre.


