El pincel y la furia: El crimen pasional que sacudió París
Un artista consagrado, una esposa y su madre. Un triángulo amoroso con final trágico que resonó en las elegantes calles de París y que aún hoy, despierta interrogantes sobre la delgada línea entre el...
En el París de finales del siglo XIX, la fama y el talento del pintor filipino Juan Luna Novicio se mezclaban con una vida personal marcada por la pasión. Sus lienzos, aclamados en los salones más prestigiosos, contrastaban con un drama íntimo que culminaría en un escándalo mayúsculo.

Juan Luna, un hombre de renombre, estaba casado con Paz Pardo de Tavera. La relación, aunque aparentemente idílica, se vio empañada por la sombra de los celos y las sospechas. La madre de Paz, Juliana Gorricho, se convirtió en un personaje clave de esta historia, un testigo incómodo de una creciente tensión.
Según reportes de la época, la desconfianza de Luna crecía día a día. Rumores de infidelidad y una supuesta obsesión por controlar cada aspecto de la vida de su esposa, alimentaron un conflicto que parecía inevitable.
El punto de inflexión llegó en un día que quedó grabado en la memoria colectiva. En un arrebato de ira, en un acto que conmocionó a la sociedad parisina, Luna atacó a su esposa y a su suegra. Los detalles, aunque difusos, revelan la brutalidad de un momento que lo cambió todo.

El desenlace fue trágico. Paz Pardo de Tavera y Juliana Gorricho perdieron la vida. Luna, detenido y juzgado, se enfrentó a un proceso mediático que lo convirtió en el centro de atención. El juicio, marcado por la controversia, culminó con una sorprendente absolución, basada en la defensa de un “crimen pasional”.
¿Fue la pasión un atenuante o una excusa? La historia de Juan Luna y su familia, sigue siendo un recordatorio de que el amor, en sus formas más oscuras, puede ser tan destructivo como una pincelada de odio.


