El Papa Americano y la Sombra de la Soberanía: Un Ángelus en Tiempos de Crisis
En medio de la tormenta política, el Sumo Pontífice alza su voz por Venezuela, mientras el mundo observa las consecuencias del cambio de poder. ¿Es la paz posible entre las sombras de la...
La Voz de Roma en Tiempos de Incertidumbre
Desde el Vaticano, el Papa León XIV, el primer pontífice estadounidense, lanzó un llamado urgente por Venezuela. El contexto, dramático: la reciente detención y derrocamiento del entonces presidente Nicolás Maduro, en una operación que involucró a fuerzas de Estados Unidos, ha encendido la mecha de la controversia internacional.

Su Santidad, conmovido por la situación, enfatizó que el bienestar del pueblo venezolano debe ser la prioridad. «Sigo con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela», declaró, instando a la búsqueda de caminos de justicia y paz, y al respeto de la soberanía nacional.
El detonante, según reportes, fue una operación militar que culminó con la captura del mandatario venezolano. La intervención, orquestada por Estados Unidos, provocó reacciones encontradas: mientras algunos celebraban el cambio, otros clamaban por la soberanía y el derecho internacional.

El quiebre llegó con la intervención extranjera. El anuncio de Trump de que Estados Unidos gobernaría Venezuela, desató una ola de condenas, y encendió las alarmas en diversos rincones del mundo. Corea del Norte, por ejemplo, tildó la acción de «grave violación de la soberanía».
Las consecuencias, aún inciertas, se vislumbran en el horizonte. El Papa, en su mensaje, imploró por el respeto a los derechos humanos y civiles, y por la construcción de un futuro de colaboración y concordia. Un futuro que, hoy por hoy, parece tan lejano como la paz en un campo de batalla.
En este tablero de ajedrez geopolítico, donde la fe se cruza con los intereses de poder, el llamado del Papa León XIV resuena como un faro de esperanza. ¿Podrá la voz de la Iglesia, en medio de la tormenta, guiar a Venezuela hacia un destino de justicia y paz? El tiempo, como siempre, tiene la última palabra.


