El militante del ajuste que pidió ayuda: la paradójica colecta de Matías Garate
Defensor del recorte estatal, se vio obligado a pedir ayuda en redes para una prótesis millonaria. La respuesta fue una ola de solidaridad y de ataques feroces.
Matías Garate, un joven argentino con síndrome de Moebius, es un ferviente defensor del gobierno de Javier Milei y su política de ajuste estatal. En redes, se autodenomina un “sicario digital”, conocido por sus duros cruces contra opositores.
Pero la ideología chocó con la realidad. Tras una caída en diciembre que le fisuró la cadera, su prótesis de pierna se rompió. El trámite oficial para reemplazarla, admitió, “puede tardar meses y necesito volver a caminar ahora”. La única salida fue una colecta pública por más de 22 millones de pesos.

La reacción fue inmediata y polarizada. Mientras muchos donaban, otros le recriminaban la contradicción: pedir ayuda solidaria mientras apoyaba un modelo que recorta la asistencia del Estado. Le recordaron sus propios ataques y la ironía de quejarse de la inflación cuando defendía al gobierno que, según él, la había “aniquilado”.
A pesar de la controversia, la campaña avanzó. En pocas horas, Garate anunció haber recaudado el 50% del objetivo, no sin lanzar una chicana política en su agradecimiento.

Su caso se convirtió en un espejo de las tensiones que vive Argentina, exponiendo la fractura entre el discurso político y la necesidad humana más básica.
La historia de Matías no es sobre un crimen violento, sino sobre las paradojas de la convicción. Cuando la teoría del Estado mínimo se enfrenta a una pierna rota, la urgencia personal obliga a buscar ayuda en la comunidad que la propia ideología a veces desprecia, demostrando que la necesidad no entiende de política.


