Fiesta en la Cárcel: La Controvertida Libertad de Caín Velásquez
Afuera de la prisión, la música de mariachi celebraba su libertad. Adentro, la sombra de la venganza que lo llevó allí todavía pesaba.
La música de mariachi sonaba incongruente frente a los muros de la Prisión Estatal de California. Era para Caín Velásquez, el excampeón de peso pesado de la UFC, quien salía en libertad condicional. Su familia lo esperaba con una fiesta, una celebración que se hizo viral y que contrastaba fuertemente con el motivo de su encierro.
Velásquez no estaba preso por un error de juventud ni por un delito común. En febrero de 2022, un padre consumido por la furia tomó su propia ley. Caín persiguió a Harry Goularte, el hombre que supuestamente había abusado sexualmente de su hijo, y disparó contra su vehículo. En el ataque no hirió a Goularte, sino a su padrastro, Paul Bender.

El peleador enfrentó 10 cargos, pero tras declararse “no contest”, fue sentenciado a cinco años. Su fama y la naturaleza del crimen dividieron opiniones: para muchos, era un padre protector; para la ley, un agresor que puso en riesgo vidas inocentes. Su defensa argumentó el trauma y la desesperación que lo motivaron.

Tras cumplir más de la mitad de su condena y participar en programas de rehabilitación, su fecha de libertad condicional fue adelantada. El video de su reencuentro muestra a un hombre que abraza a sus hijos, un ídolo para su comunidad. Pero la celebración deja una pregunta en el aire: ¿dónde termina la protección de un padre y dónde empieza un crimen que, por más comprensible que parezca, no deja de serlo?


