Un Favor en la Carretera: El Asesinato de un Camionero por una Carga de Cemento
Un gesto de amabilidad, común en las carreteras dominicanas, se convirtió en la sentencia de muerte para un chofer. Su vida terminó por el valor de una carga.
La mañana del 23 de abril de 2022, Santo Daniel Féliz conducía su patana cargada de cemento por una ruta que conocía de memoria, desde Palenque hasta San Juan. Era un viaje rutinario, uno de tantos. En una parada en Nizao, un gesto de amabilidad, común entre transportistas, cambió su destino para siempre: permitió que dos personas subieran a la cabina.
Uno de ellos era Miguel Ángel Sánchez Sánchez. Durante el trayecto, la confianza se rompió de la forma más brutal. Lejos de cualquier testigo, con el motor como único sonido, Sánchez Sánchez atacó al chofer y lo estranguló. El objetivo era simple y cruel: robar la carga.

El cuerpo de Santo Daniel fue arrojado al borde de la carretera Azua-San Juan, abandonado como un objeto sin valor.
El crimen no terminó ahí. Sánchez Sánchez condujo el camión hasta el cruce de Ocoa, donde vendió las fundas de cemento por 300 mil pesos a Guido Radhamés Custodio, quien lo esperaba para concretar el negocio.

La investigación del Ministerio Público conectó los puntos: un favor en la carretera, un asesinato, un robo y un encubrimiento.
El Tribunal Colegiado de Azua sentenció a Miguel Ángel Sánchez Sánchez a 30 años de prisión por el homicidio. Su cómplice, Guido Radhamés Custodio, recibió una condena de cinco años. La justicia determinó que actuaron con “desprecio absoluto por la vida humana”. Una vida se apagó por el valor de una carga de cemento, un recordatorio de cómo la cotidianidad puede fracturarse en un instante.


