El tren de la discordia: ¿Protección para unos, desamparo para otros?
Mientras la sombra de la tragedia se cierne sobre el Tren Interoceánico, una pregunta resuena: ¿quiénes están protegidos y quiénes, expuestos al destino? Un contrato de seguros revela un contraste...
El rugido metálico del tren, símbolo de progreso, se ve empañado por una paradoja. Los trabajadores del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, aquellos que dan vida a la ruta, cuentan con una red de seguridad. Pero, ¿qué ocurre con quienes confían en ese mismo tren para su viaje?
De acuerdo con información publicada, la empresa General de Seguros firmó un contrato para proteger a los empleados. Este acuerdo, con una vigencia hasta finales de 2026, contempla una cobertura por fallecimiento y muerte accidental, incluyendo el suicidio. Una suma que, según el contrato colectivo, asciende a $600,000 pesos en caso de muerte accidental.
Pero la historia adquiere un tono sombrío al contrastar esta protección con la situación de los pasajeros. Según reportes, la licitación para asegurar a los viajeros fue declarada desierta, dejando un vacío preocupante.
El descarrilamiento ocurrido en Oaxaca, con el saldo de vidas perdidas y heridos, pone de manifiesto la urgencia de una respuesta. El contraste entre la seguridad laboral y la aparente desprotección de los pasajeros plantea interrogantes. ¿Es la vida de unos más valiosa que la de otros? ¿Qué medidas se tomarán para evitar que la tragedia se repita?
En el vaivén del tren de la vida, ¿quiénes viajan seguros y quiénes, a merced de un destino incierto?


