Diez mineros desaparecidos en Sinaloa: un secuestro sin rescate ni pistas
El contacto diario se cortó de golpe. Para las familias de diez trabajadores mineros en Sinaloa, el silencio es la única respuesta tras un secuestro masivo que.
Era una mañana como cualquier otra en Concordia, Sinaloa. Alrededor de las 7:30, un grupo de diez trabajadores se preparaba para iniciar su jornada en el proyecto minero Pánuco. Pero ese día, el trabajo nunca comenzó. Según los primeros reportes, un comando armado irrumpió en el fraccionamiento donde se alojaban y se los llevó por la fuerza.
Las víctimas, en su mayoría ingenieros y personal operativo de la compañía canadiense Vizsla Silver, mantenían un régimen de 20 días de trabajo por 10 de descanso, un periodo en el que, según sus familias, la comunicación era constante. “Siempre mantenían contacto”, relató María Salazar, esposa de uno de los ingenieros. Ese contacto se interrumpió de forma abrupta y total.

Como medida preventiva, Vizsla Silver anunció la suspensión temporal de sus actividades en la zona, priorizando la seguridad de su personal. La empresa activó sus protocolos de crisis y notificó a las autoridades, desatando una investigación oficial por el delito de “desaparición cometida por particulares”.
La Fiscalía General de Sinaloa, en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional y la Comisión Estatal de Búsqueda, desplegó operativos en la región. Sin embargo, el silencio de los captores es lo que más angustia a las familias. No ha habido llamadas de extorsión, solicitudes de rescate ni ninguna señal sobre el paradero de los hombres.

El caso expone la vulnerabilidad de los trabajadores en una zona marcada por la presencia del crimen. Mientras la maquinaria minera permanece detenida, diez familias esperan una llamada que no llega, atrapadas en una incertidumbre que es peor que cualquier demanda.


