Cuatro Muertes, Dos Versiones: La Policía Dominicana en el Punto de Mira
En solo tres días, cuatro hombres murieron a manos de la policía. La versión oficial habla de enfrentamientos, pero las familias denuncian ejecuciones.
En República Dominicana, el aire se cargó de sospechas después de que cuatro hombres murieran en un lapso de tres días durante intervenciones de la Policía Nacional. La institución sostiene una versión: fueron enfrentamientos armados. Sin embargo, las circunstancias y los testimonios de los familiares pintan un cuadro mucho más oscuro.
La madrugada del 9 de febrero de 2026, agentes de Investigaciones Criminales (Dicrim) localizaron a tres sospechosos de un robo a una joyería en San Pedro de Macorís. Los hombres, entre ellos Yosmal Guzmán Cabrera, alias “el Flaco”, fueron abatidos en una cabaña en Sabana Perdida. Según la policía, los sospechosos “atacaron primero”. No obstante, un detalle clave genera dudas: ningún agente resultó herido en el supuesto tiroteo.

Apenas 48 horas antes, en el Distrito Municipal de San Luis, ocurrió otro hecho fatal. Omar Paniagua murió en su propia casa durante un operativo. La policía lo describió como un “delincuente buscado” que los recibió a disparos. Pero su familia relata una historia diferente y aterradora: los agentes entraron a la fuerza, sacaron a la madre de Paniagua de la vivienda y le dispararon a él adentro, mientras un niño de cuatro años estaba en la casa.

Los parientes de Paniagua no hablan de un enfrentamiento, sino de una ejecución extrajudicial, y exigen una investigación. Al igual que en el primer caso, la policía no reportó agentes heridos. Paniagua fue trasladado al Hospital Darío Contreras, donde falleció.
Cuatro vidas terminaron, pero las circunstancias reales permanecen en una zona gris, atrapadas entre el informe oficial y el dolor de una familia que exige respuestas. La pregunta que queda en el aire es si se hizo justicia o si simplemente se tomó.


