“A cualquiera le pasa”: El femicidio de Awilda, de 16 años, y la fría justificación de su asesino
"A veces uno hace las cosas que llegan de imprevisto, a cualquiera le pasa". Con esas palabras, un hombre intentó justificar el asesinato de su pareja.
En la comunidad de Ocoa, República Dominicana, Awilda Encarnación, de 16 años, era conocida como una joven tranquila y trabajadora. Su vida, sin embargo, estaba ligada a la de Raudin Gregorio del Villar Cabrera, alias “Sandy”, su pareja sentimental. Nadie imaginaba que esa relación terminaría de la forma más violenta.
La mañana de un lunes, una discusión estalló entre ellos. Aunque los motivos precisos siguen bajo investigación, el conflicto escaló rápidamente. En un acto de violencia fatal, Raudin atacó a Awilda con un arma blanca, acabando con su vida. Inmediatamente después, huyó de la escena, lo que activó un operativo de búsqueda por parte de la Policía Nacional.

La fuga, sin embargo, no duró mucho. Esa misma noche, “Sandy” caminó hasta la sede de la 36ª Compañía de la Policía Nacional y se entregó. Fue allí, frente a las autoridades, donde pronunció una frase que encapsulaba la frialdad del acto: “A veces uno hace las cosas que llegan de imprevisto, a cualquiera le pasa”.

Sus palabras, un intento de diluir su responsabilidad en la fatalidad, no hicieron más que profundizar el horror. La muerte de Awilda ha reavivado la preocupación por la violencia de género y la desprotección de las menores en el país. Mientras Villar Cabrera permanece bajo custodia a la espera de que el Ministerio Público formalice los cargos, la comunidad llora una vida que no fue un “imprevisto”, sino el resultado de una violencia que nunca debió ser normalizada.


