El crimen en la costanera: la historia de Valeria Schwab y la incansable búsqueda de su hermana
"Nosotras éramos almas gemelas, éramos una". La frase de Jessica Schwab resume la conexión que tenía con su hermana Valeria, asesinada en la costanera de.
“Nosotras éramos almas gemelas, éramos una. Yo sabía todo de ella”. Las palabras de Jessica Schwab no son solo una expresión de cariño, sino la descripción de un vínculo que la muerte no pudo romper. Vivían una al lado de la otra en Comodoro Rivadavia, Argentina, y su conexión era tan profunda que a menudo la gente las confundía por teléfono. Valeria, de 39 años, era fuerte y decidida, una de las pocas mujeres en la sala de control de YPF hasta que la despidieron. Encontró en el levantamiento de pesas una pasión y una forma de sanar.
Su refugio era también la costanera, un camino entre el mar y los cerros que recorría cada noche. Pero ese lugar, que sentía como su casa, se convirtió en una trampa mortal. La noche del 13 de enero, Valeria salió a caminar como siempre. A las 23:07 le envió un mensaje a su novio: “Estoy llegando a Chalet Huergo”. Dos minutos después, hizo una llamada por WhatsApp. “Presiento como hermana que apretó el botón de llamar cuando la agarran”, relata Jessica con la voz quebrada. Fue su última comunicación.

La zona, según su hermana, era una “boca de lobo”. Sin cámaras, sin luz y sin presencia policial, Valeria estaba completamente desprotegida. Cuando dejó de responder, su familia y amigos iniciaron una búsqueda desesperada. Fueron sus amigos quienes, de madrugada, encontraron primero una zapatilla y luego su cuerpo en un acantilado. El informe forense posterior confirmaría la causa de muerte: asfixia.

La investigación se centró en los pocos indicios disponibles, principalmente en el material genético que podría hallarse bajo las uñas de Valeria, una mujer fuerte que probablemente luchó por su vida. Mientras la fiscalía trabajaba en silencio, la comunidad reaccionó. Más de 3,500 personas marcharon con velas por las calles de Comodoro, exigiendo justicia y seguridad. La movilización, según Jessica, fue clave para que aparecieran nuevos testigos.
Hoy, el parecido en la voz de Jessica con la de su hermana es un eco constante de su ausencia. Cada llamada de un amigo que se sorprende al escucharla es un recordatorio de lo que perdió. Para ella, la lucha por la verdad es la única forma de honrar la memoria de su alma gemela, mientras se pregunta lo que toda una ciudad no logra entender: ¿Qué pasó en la costanera esa noche? ¿Por qué se dieron las cosas así?


