Córdoba: El 2025 cierra con la tasa de homicidios más baja del siglo, pero la violencia muta
Un respiro en medio de la tormenta. Córdoba registra la menor cantidad de homicidios en 25 años, aunque la violencia se transforma, revelando un rostro más oscuro y complejo.
Un oasis en la noche cordobesa
El año 2025 se despidió con cifras que, a primera vista, invitan al optimismo: la provincia de Córdoba cerró el año con la tasa de homicidios más baja de los últimos 25 años. Un total de 90 asesinatos dolosos, traduciéndose en una tasa de 2,28 por cada cien mil habitantes, marcan un descenso del 23% con respecto al año anterior.
Pero la calma es solo aparente. Según fuentes oficiales, esta reducción se debe principalmente a una disminución en los homicidios relacionados con ajustes de cuentas, robos y, en menor medida, femicidios. Sin embargo, el análisis revela una preocupante metamorfosis de la violencia.

Los datos muestran un incremento en la violencia urbana y familiar. El ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, explicó que se observa un cambio en la naturaleza de los crímenes, un reflejo de un deterioro social más profundo. Las autoridades atribuyen la mejora en las cifras a un esfuerzo coordinado en la prevención y la investigación, incluyendo operativos preventivos, mapas de calor y un seguimiento exhaustivo de las bandas criminales.

A pesar del descenso general, la sombra de la violencia persiste. El Ministerio de Seguridad también reportó un alto número de heridos por armas de fuego y arma blanca, concentrados en la capital provincial y, en su mayoría, vinculados a la violencia urbana. El caso de Camila Merlo, asesinada en noviembre de 2025, aún permanece abierto, con la investigación en curso.
En un escenario donde la violencia cambia de forma, la lucha contra el crimen se convierte en una carrera contra el tiempo. Las autoridades celebran los logros, pero saben que la batalla apenas comienza. El desafío es adaptarse a un enemigo que muta, que se esconde en las sombras de la sociedad, y que exige respuestas cada vez más sofisticadas. ¿Podrá Córdoba mantener a raya la creciente marea de violencia, o la calma de este año fue solo un espejismo?


