Cinco minutos de ausencia, una vida perdida: la tragedia en la bañera de Connecticut
"¿Cinco años? Eso no es nada". La indignación de una madre resume la tragedia de una decisión que duró minutos, pero cuyas consecuencias son eternas.
La noche del 6 de octubre de 2024, Angel Marcus Rodriguez bañaba a sus dos hijos: uno de tres años y el pequeño Angel Josiah, de apenas siete meses. Una necesidad tan simple como usar el sanitario lo llevó a tomar una decisión fatal. Como el inodoro de ese baño no funcionaba, dejó a los niños solos en la bañera. Calculó que fueron solo cinco minutos.

La escena que encontró la abuela de los niños fue devastadora. El bebé estaba boca abajo en el agua, inmóvil. A su lado, su hermano mayor jugaba con sus carritos, ajeno a la tragedia. La abuela y una tía intentaron reanimar al pequeño, pero los esfuerzos fueron inútiles. Angel Josiah había muerto.
Durante la investigación, Rodriguez aseguró que había dejado “apenas un hilo” de agua. Sin embargo, la familia notó que el nivel era más alto de lo habitual. ¿El hermano mayor abrió el grifo? ¿El tapón falló? Preguntas sin respuesta que no alteraban el resultado.

En el tribunal, Angel Marcus se declaró culpable de homicidio involuntario. “Fallé como padre”, admitió, antes de recibir una sentencia de 15 años, con 10 suspendidos. Cumplirá cinco años en prisión. Para la madre del bebé, Elizabeth Portocarrero, la justicia no se sintió como tal. “¿Cinco años? Eso no es nada”, expresó con indignación. Sus palabras resumen el abismo entre una condena legal y el peso de una ausencia irreparable.


