La Caída de Rocío: Murió Tratando de Escapar de una Relación que la Asfixiaba
Atrapada en su propio hogar durante una violenta discusión, una joven de 26 años tomó una decisión desesperada. No intentaba suicidarse, intentaba escapar.
Rocío Aylén Alvarito, de 26 años, tenía planes: soñaba con unas vacaciones y con ser madre. Sin embargo, su mundo se había reducido drásticamente en los ocho meses que llevaba de relación con Marcos Ariel García. Sus amigos ya no la veían y sus redes sociales habían desaparecido. La relación, que su entorno describía como “enfermiza”, la había aislado social y económicamente, obligándola a dejar su trabajo para depender de él.
Los celos de García dictaban su vida. Le prohibió ir al gimnasio y la alejó de su familia. El control era absoluto y la atmósfera, asfixiante.

La madrugada de un jueves en La Plata, todo llegó a un punto de quiebre. Tras una intensa discusión, Rocío quiso irse, pero no pudo salir del departamento. Desesperada y sin opciones, buscó la única salida que vio posible: el balcón del segundo piso. No fue un acto suicida, fue un intento de fuga.
La maniobra falló. Rocío cayó al vacío y, aunque fue trasladada a un hospital, murió a causa de las heridas.

La policía encontró el apartamento en desorden, evidencia de la pelea. García fue detenido, pero no por homicidio. El fiscal lo acusó de “abandono de persona seguido de muerte”, argumentando que no hizo nada para ayudarla mientras ella arriesgaba su vida. Estaba psicológicamente desbordada y en una situación de desamparo total.
Rocío no fue empujada, pero su muerte es el resultado directo de una violencia que no siempre deja marcas visibles. Fue la consecuencia final de estar atrapada, donde la única puerta de escape conducía a una caída mortal.


