El Final en la Celda: Se Suicidó el Hombre Acusado de Matar a su Hijo para Herir a su Esposa
Acusado de cometer el crimen más atroz para castigar a su pareja, un hombre encontró su propio final en la soledad de una prisión.
El final de Alejandro Ruffo, de 52 años, no llegó en un tribunal, sino en la soledad de su celda. El hombre, que estaba en prisión preventiva desde agosto de 2025 por el asesinato de su propio hijo, fue encontrado muerto en la Unidad Penal 34 de Melchor Romero, Argentina.
Ruffo enfrentaba una acusación devastadora: homicidio agravado por el vínculo y con el propósito de causar sufrimiento a su esposa, una figura legal conocida como “femicidio vinculado”. Según las actuaciones judiciales, él no tenía un buen vínculo con el niño y lo percibía como “un obstáculo” en su relación de pareja. La violencia escaló hasta un acto concebido no solo para quitar una vida, sino para destruir otra a través del dolor.

La mañana del hallazgo, los guardias no encontraron indicios de la participación de terceros. Las primeras pericias apuntan a que Ruffo se quitó la vida usando una sábana. Se abrió un expediente por “averiguación de causales de muerte” para confirmar la hipótesis del suicidio, un trámite formal para un caso cuyo fondo ya está sellado.

La cárcel de Melchor Romero, un neuropsiquiátrico de seguridad, fue su última morada. Con su muerte, el proceso judicial en su contra se extingue. No habrá condena ni absolución. Solo queda el eco de una tragedia: un niño asesinado, una madre devastada y un agresor que eligió escapar de las consecuencias, dejando atrás únicamente la certeza del daño irreparable.


