El Final en la Celda: La Historia del Padre que Mató a su Hijo para Vengarse de su Esposa
Mató a su hijo de 8 años para castigar a su esposa. Meses después, lo encontraron sin vida en su celda, cerrando un círculo de violencia, control y dolor.
Alejandro Ruffo, de 52 años, veía a su hijo Joaquín, de 8, como un “obstáculo” en su conflictiva relación con su esposa, Natalia Ciak. En su hogar de Lomas de Zamora, Argentina, la vida familiar estaba marcada por los celos obsesivos y el maltrato psicológico de Ruffo hacia Natalia. Según testimonios, él despreciaba al niño, a quien solía llamar “cabezón o boludo”.
La mañana del 5 de agosto de 2025, Natalia se fue a trabajar. Poco después, una llamada de su esposo la heló. Joaquín no había ido al colegio. “Con él yo hago lo que quiero”, sentenció Ruffo antes de cortar y enviarle mensajes llenos de insultos.

Alarmada, Natalia regresó de urgencia. Al entrar a la casa, encontró la peor escena imaginable: su hijo yacía sin vida en su cama, asfixiado. Ruffo estaba allí, tras un intento fallido de suicidio. Había cumplido su objetivo de la forma más cruel: usar al niño para destruir a su madre. El crimen fue clasificado como “femicidio vinculado”.
Tras su detención, Ruffo fue alojado en la Unidad Penal 34 de Melchor Romero, un centro neuropsiquiátrico. Los exámenes determinaron que era plenamente consciente de sus actos.

Seis meses más tarde, lo encontraron ahorcado en su celda. La investigación apuntó a un suicidio. La violencia que él mismo generó no terminó con la vida de Joaquín; lo persiguió hasta su propio final, cerrando un ciclo de destrucción que dejó un dolor irreparable.


