El regreso de Jesús: las semanas de angustia que paralizaron a una familia en Monclova
Un día, un hombre de 30 años no vuelve a casa. Para su familia, el tiempo se detiene y comienza una cuenta regresiva de angustia que consume cada minuto.
El 16 de enero de 2026, la rutina de una familia en Monclova, Coahuila, se rompió. Jesús Alfredo Rojas Alarcón, un hombre de 30 años, no regresó a su domicilio. Las horas se convirtieron en un día, y la preocupación inicial escaló a una angustia palpable que llenó cada rincón de su hogar.
Dos días después, sin noticias de su paradero, la familia formalizó la denuncia ante la Fiscalía General del Estado. Con ello, se activó una ficha de búsqueda con sus señas particulares: complexión robusta, 1.70 metros de estatura, y la ropa que llevaba el último día que fue visto —pantalón de mezclilla, camiseta negra y zapatos de seguridad—, el uniforme de un día de trabajo que no tuvo final.

Las semanas transcurrieron en un silencio pesado. Mientras la unidad especializada de la Fiscalía y la ciudadanía colaboraban en la búsqueda, la incertidumbre se apoderaba de sus seres queridos. Cada día sin una llamada, sin una pista, era una prueba de resistencia emocional.

Finalmente, a mediados de febrero, llegó la noticia que tanto anhelaban: las autoridades confirmaron que Jesús Alfredo había sido localizado. El comunicado oficial no ofreció detalles sobre las circunstancias de su ausencia, pero para su familia, el simple hecho de su localización fue suficiente para poner fin a la pesadilla.
El caso concluyó un periodo de zozobra, subrayando cómo la denuncia oportuna y la colaboración ciudadana pueden ser determinantes. A veces, el alivio no llega por un milagro, sino como resultado de un sistema que, aunque lento, no dejó de buscar.


