La Súplica de una Madre: “No te hagas matar, Juan”
“No te hagas matar, Juan”. La súplica de una madre a su hijo atrincherado, buscado por un tiroteo que dejó a una joven parapléjica, resonó en las calles de.
“¡No te hagas matar, Juan, por favor te pido!”. La voz de una madre, quebrada pero firme, cortó la tensión en un barrio de Córdoba, Argentina. Su hijo, Juan José Juárez, conocido como “Negro Juan”, estaba armado y atrincherado en una casa, rodeado por el grupo de élite de la policía.
El drama había comenzado semanas antes, el 31 de enero, con una disputa aparentemente menor. Una discusión por un celular roto escaló hasta que un adolescente se llevó a la fuerza a la perra de la familia de Luna López, una joven de 22 años. Horas después, la casa de Luna fue baleada más de 20 veces. Una de esas balas atravesó la puerta y se alojó en su espalda, dejándola parapléjica.

Juárez era buscado por presuntamente proveer las armas para ese ataque. Cuando la policía lo localizó, él se negó a salir. La única que pudo romper el cerco fue su madre. “Hacelo por mí. Veinte años estuve en la cárcel y no fui cobarde”, le gritó, recordándole su propio pasado y apelando a su honor.

Sus palabras funcionaron. Juan Juárez salió con las manos en alto y fue detenido. Mientras él enfrentaba a la justicia, Luna López y su familia tomaban una decisión drástica: abandonar el barrio. “Nos vamos por paz mental”, explicó la joven. Para ella, la violencia no terminó con el arresto; su vida, y la de su familia, cambió para siempre por una cadena de malas decisiones que nadie supo detener a tiempo.


