Murió por intentar separar una pelea: el fin de Lucas Larroque entre la violencia y la indiferencia
“Yo pedía ayuda y nadie hizo nada. Todos filmaban mientras Lucas se moría”, fue el desgarrador testimonio de su esposa. Un acto para calmar los ánimos terminó.
Lucas Larroque y su esposa Rocío solo querían separar una pelea a la salida de un boliche en Batán, en las afueras de Mar del Plata. Su intervención, motivada por la preocupación, terminó en el centro de una tragedia que expuso tanto la violencia irracional como la indiferencia social.
La hija de la pareja se había metido en una gresca para defender a una amiga. Rocío intervino para sacarla y fue amenazada por el padre de otra joven. “Amor, me quiere pegar”, le dijo a Lucas, quien hasta ese momento se mantenía al margen, observando.
Cuando Lucas se acercó para proteger a su esposa, un hombre lo golpeó sorpresivamente, derribándolo. Ya en el suelo e indefenso, el mismo agresor le propinó una patada en la cabeza. Según el relato de Rocío, el atacante huyó brevemente, pero regresó para darle una patada final.

Mientras Lucas agonizaba en el asfalto, la reacción de la multitud fue desoladora. “Yo pedía ayuda y nadie hizo nada. Todos filmaban mientras Lucas se moría”, declaró Rocío. La ambulancia tardó en llegar y Lucas falleció poco después en el hospital.

El fiscal del caso, Leandro Arévalo, calificó el hecho como “homicidio agravado por alevosía”, un término legal que subraya que la víctima fue atacada sin posibilidad alguna de defenderse. El agresor fue identificado por testigos.
Lucas era un trabajador que, según su esposa, vivía para su familia. Su intento por calmar una disputa ajena le costó la vida, no en una pelea, sino en un ataque fulminante, rodeado de teléfonos que grababan en lugar de ayudar.


