La llamada que ningún niño debería hacer: el doble crimen de Las Vegas
La llamada de un niño de siete años al 911 destapó el horror: había encontrado a su madre y a un amigo de ella sin vida. Días antes, ella había denunciado a su.
Briana Flowers, de 31 años, sentía que el peligro la acechaba. Días antes de su muerte, había acudido a la policía de Las Vegas para denunciar a su expareja por una agresión que le dejó moretones. La sensación de inseguridad era tan grande que le contó a sus allegados que un hombre, a quien creía reconocer como su ex, la espiaba por la ventana de su casa.
Preocupados, sus amigos se turnaban para acompañarla. Uno de ellos era Anfernee Pollard, de 31 años, quien estaba de visita desde Belice. Él estaba en la casa para que Briana y su hijo de siete años no estuvieran solos, para que se sintieran seguros.

Pero la mañana del 28 de enero, la protección no fue suficiente. Cerca de las 7:20 a.m., fue el pequeño de siete años quien tomó el teléfono y marcó al 911. Acababa de encontrar a su madre y a Anfernee inconscientes en la vivienda. Cuando los agentes llegaron, solo pudieron confirmar la tragedia: ambos habían muerto por heridas de bala.

La policía investiga el caso como un doble homicidio, aunque no ha nombrado sospechosos ni ha confirmado oficialmente la conexión con las denuncias previas de Briana. Mientras, dos familias quedan rotas. La de Anfernee, el amigo que murió intentando proteger, busca repatriar su cuerpo a Belice. Y la de Briana, que ahora se enfoca en el futuro del niño que lo perdió todo en una mañana y fue el primero en descubrirlo.


