Le dio el dinero del robo, pero la asesinó igual: la ejecución de Courtney Drysdale en su bar
Tenía 30 años, una hija y un negocio que estaba abriendo esa mañana. Obedeció al ladrón, pero él la mató de todos modos en un acto que la policía calificó como.
Courtney Drysdale, de 30 años, era dueña del bar The Line en Momence, Illinois, y madre de una niña. El lunes por la mañana, alrededor de las 11:00, se encontraba sola, preparando el local para abrir, cuando un hombre entró a robar.
La víctima obedeció todas las demandas del asaltante, Julius E. Burkes Jr., de 47 años, y le entregó el efectivo de la caja registradora. Sin embargo, la cooperación no le salvó la vida.

Según el sheriff del condado de Kankakee, Mike Downey, “el agresor le disparó fatalmente dos veces antes de huir del lugar”. Antes de escapar, Burkes intentó arrancar una cámara de seguridad, un último acto para borrar un crimen que las autoridades calificaron como una ejecución a sangre fría.
La policía difundió rápidamente imágenes del sospechoso y su vehículo, un BMW blanco, lo que llevó a su captura apenas unas horas después en su casa en Hammond, Indiana.

La detención trajo un rápido, aunque amargo, sentido de justicia. “Este tipo de violencia no tiene cabida en nuestra sociedad”, declaró el sheriff, esperando que el arresto ofreciera algo de paz a los seres queridos de Courtney.
La comunidad reaccionó con incredulidad y dolor. En redes sociales, un familiar expresó su desconsuelo: “No hay palabras para describir lo mucho que va a doler despedirme. Fuiste una persona increíble y una madre excepcional”. Treinta años, un negocio y una familia, todo destruido en un instante por una violencia tan innecesaria como brutal.


