“Déjenos trabajar”: La frustrante búsqueda de justicia para Miguel, asesinado por una gorra
Diez días después del asesinato de su hijo de 16 años, la única respuesta que la familia de Miguel recibió de la Fiscalía fue una orden: "Déjenos trabajar". Su.
La noche del 24 de enero, Miguel, un adolescente de 16 años, le escribió a su madre que en minutos estaría en casa. Estaba con su medio hermano en una fiesta en un salón privado en San Luis Potosí. Pero Miguel nunca volvió. Veinte minutos después de su último mensaje, una llamada alertó a su madre sobre un supuesto “accidente”.
Al salir del lugar, el joven notó que le faltaba una gorra y regresó por ella. Según el testimonio de su hermano, mientras la pedía de vuelta, un desconocido se le acercó y, sin mediar palabra, le disparó en la cabeza. El agresor, de quien otros testigos afirmaron que ya había estado haciendo disparos al aire esa noche, huyó inmediatamente.

Cuando los padres de Miguel llegaron, lo encontraron sin vida en el suelo. La policía, según la familia, tardó más de una hora en responder al llamado de auxilio. Diez días después, el duelo se ha transformado en frustración. La familia asegura no tener ninguna información sobre el avance del caso ni la identidad del responsable.

La única respuesta que han recibido de la Fiscalía General del Estado es una frase que agrava su desamparo: “Déjenos trabajar”. Mientras el expediente permanece sin explicaciones y el caso solo gana visibilidad por redes sociales, la familia vive con el temor y la incertidumbre. La vida de un joven se perdió por un objeto trivial, y la justicia, por ahora, es una promesa tan vacía como la respuesta de las autoridades.


