Los Rostros de la Inquietud: La Cacería de Cuatro Prófugos en República Dominicana
Cuatro hombres, descritos como 'de alta peligrosidad' y fuertemente armados, son buscados por secuestro y sicariato, sembrando la zozobra en República.
En República Dominicana, la normalidad de un día cualquiera se rompió con un comunicado urgente de la Policía Nacional. No era un aviso de rutina; era una alerta sobre cuatro hombres catalogados como de “alta peligrosidad”, prófugos de la justicia y, según las autoridades, fuertemente armados.
Los rostros y nombres difundidos pusieron en marcha una cacería a nivel nacional. Entre ellos figuran Leonel Eliezer Tejeda Reynoso, Gerard Rocha —conocido por los alias de “El Patrón” o “Chapito”— y Elis Ismael Reynoso Almonte, apodado “Cobrita”. La situación se torna aún más confusa con un cuarto sospechoso que, en la imagen oficial, comparte el mismo nombre que Tejeda Reynoso, aunque sus facciones son visiblemente distintas. Esta inconsistencia solo añade una capa de incertidumbre a la ya tensa búsqueda.

El prontuario de este grupo es tan grave como sus apodos sugieren. No se trata de delincuentes comunes; el informe policial los vincula directamente con secuestros, homicidios por encargo —sicariato— y una red de extorsión que aterroriza a sus víctimas. Son el brazo ejecutor de un tipo de crimen que no solo quita vidas, sino que también destruye la sensación de seguridad de una comunidad entera.

En respuesta, la Policía Nacional ha desplegado un operativo que abarca múltiples departamentos y puntos estratégicos del territorio. Han asegurado que no descansarán hasta lograr su localización y captura, utilizando todas sus herramientas de inteligencia y estrategia. La institución ha hecho un llamado a la ciudadanía, pidiendo cualquier información que pueda llevar a su paradero y habilitando una línea confidencial vía telefónica y WhatsApp.
La alerta ha transformado el paisaje social. Cada ciudadano se convierte en un observador potencial, cada mirada anónima en la calle podría ser la clave. Mientras estos hombres sigan libres, una pregunta incómoda flota en el aire del Caribe: ¿quién será el próximo? La búsqueda no es solo por capturar a cuatro criminales, sino por restaurar un equilibrio que se siente peligrosamente frágil.


