Una llamada, una gasolinera y un final anunciado: la trágica emboscada en Zárate
Un mensaje de su hija pidiendo que la buscara fue el inicio del fin. Lo que parecía un gesto paternal terminó en una emboscada mortal en una estación de.
Leonel Martínez y Joana Casado compartieron 17 años y tres hijos. Su historia, que comenzó en la adolescencia, había terminado ocho meses antes del final con una separación conflictiva. La ruptura desató una guerra de acusaciones: había denuncias cruzadas, reproches por la nueva pareja de Joana, Alexis Lumbrea, e incluso una orden de restricción que, según las versiones de ambas familias, se violaba con frecuencia.
La noche del domingo, Leonel recibió un mensaje de su hija de 17 años. Le pedía que fuera a buscarla a una estación de servicio YPF en Zárate. Ella volvía de un paseo y, según la familia de Leonel, su madre la había citado allí, sabiendo que él iría.

Leonel llegó al lugar y se encontró no solo con su hija, sino también con Joana y su nueva pareja. La discusión estalló, presuntamente por un auto que Leonel le había comprado a ella para los niños. Según testigos, cuando Leonel intentó huir, Lumbrea le disparó por la espalda y, una vez en el suelo, lo remató. Todo ocurrió frente a su hija adolescente.

Alexis Lumbrea se entregó a la policía al día siguiente y fue imputado por homicidio agravado. Joana Casado quedó demorada, su situación legal pendiente de definición mientras la fiscalía investiga si fue cómplice de una emboscada. Mientras las familias intercambian acusaciones —una habla de una trampa mortal, la otra de defensa ante amenazas previas—, tres hijos quedaron atrapados en el epicentro de la tragedia.
El resultado es un padre muerto, una madre investigada y un futuro incierto para los menores. Un ciclo de violencia que se alimentó de rencores y celos, y que culminó de la peor manera posible, dejando solo preguntas y un dolor irreparable.


