Confesó el crimen del amigo de su hijo, pero la Guardia Civil sospecha que lo encubre
Un padre se entregó por el asesinato de un niño de 13 años que jugaba con su hijo. Sin embargo, los investigadores creen que la verdad podría ser aún más.
En Sueca, un tranquilo pueblo valenciano, dos amigos de 13 años pasaban la tarde del sábado como tantas otras: jugando videojuegos. Alex y el hijo de Juan Francisco eran compañeros de colegio, de equipo de fútbol y de vida, miembros de dos familias “de toda la vida”, conocidas y respetadas. Nadie podía imaginar que esa tarde de amistad terminaría en tragedia.
Cerca de las 18:30 horas, Juan Francisco, de 48 años, se presentó en el cuartel de la Guardia Civil. Con la ropa manchada de sangre y visiblemente nervioso, confesó haber asesinado a Alex en su propia casa.

Pero su historia generó dudas inmediatas en los investigadores. Los vecinos describían a Juan Francisco como un hombre afable y educado, lo que hacía su confesión difícil de creer. Pronto surgió una hipótesis perturbadora: ¿podría estar encubriendo a su propio hijo? Se supo que, antes de entregarse, el hombre cerró la casa y llevó a su hijo con los abuelos.

Los agentes encontraron el cuerpo de Alex con heridas de arma blanca. Mientras la investigación analiza el cuchillo intervenido y espera los resultados de la autopsia, la comunidad está en shock. La pequeña calle, usualmente llena de vida, ahora está acordonada y en silencio. La pregunta que atormenta a todos es cómo una tarde de juegos entre dos amigos inseparables pudo desembocar en un crimen que ha destrozado a dos familias para siempre.


