El femicida que volvió a atacar: la familia de su primera víctima exige respuestas
En 2002, Diego Ponce asesinó a Laura Chirino, de 17 años. Tras obtener la libertad condicional más de dos décadas después, atacó a otra niña y reabrió una.
Para la familia de Laura Natalia Chirino, el tiempo se detuvo el 11 de julio de 2002. Ese día, Diego Domingo Ponce asesinó a la joven de 17 años en Villa Mercedes, San Luis. Fue condenado a prisión perpetua y, para sus seres queridos, el caso estaba cerrado con la dolorosa certeza de que nunca volvería a las calles.
Más de veinte años después, la herida se reabrió de la forma más brutal. Alberto Chirino, tío y padrino de Laura, se enteró por un enlace de noticias que Ponce estaba libre. No hubo notificación judicial, solo el reporte de otro crimen: un hombre había apuñalado a Emma, una niña de diez años, que sobrevivió fingiendo estar muerta.

El agresor era Ponce. Había obtenido la libertad condicional meses antes. “Cuando sale a la luz lo de Emma ahí nos enteramos que está libre”, relató Alberto, indignado. El silencio que la familia había construido para sobrevivir se hizo añicos. La noticia del nuevo ataque no solo trajo el horror del presente, sino el recuerdo del pasado.
Alberto aclara que Ponce no era novio de Laura, sino un vecino que traicionó la confianza de la familia. “Resultó ser un enfermo”, afirma. La fuerza de su sobrina era tal que, según él, “si no era a traición, el tipo jamás la hubiera podido”.

Mientras la comunidad de Santa Rosa del Conlara exige justicia para Emma y la destitución de la jueza que firmó la libertad de Ponce, la familia de Laura revive su propia tragedia. La pregunta que los atormenta es la misma que resuena en toda la provincia: ¿por qué un femicida condenado volvió a tener la oportunidad de atacar?


