La Traición y Muerte del Estilista de las Estrellas: El Caso Marco Antonio
La confianza puede ser el arma más letal. Para el famoso estilista peruano Marco Antonio, la persona en quien más confiaba fue quien orquestó su final.
Marco Antonio Gallego era una figura central del espectáculo en Perú. Conocido como “el estilista de las estrellas”, había construido un imperio de belleza con salones, una revista y presencia constante en televisión. Su vida parecía un desfile de éxito y glamour, pero una relación de confianza se convertiría en la trampa mortal.
La noche del 9 de julio de 2009, dos días después de celebrar su cumpleaños 44, Marco Antonio estaba en su departamento de San Isidro con Jorge Luis “Coco” Glenni Ponce, un exmodelo de 21 años con quien mantenía una relación. Mientras estaban juntos en el segundo piso, dos cómplices de Glenni, Miguel Ángel Velásquez y Jordan Pacheco, entraron a la vivienda para robar dinero y objetos de valor en una operación coordinada.

Al escuchar ruidos, el estilista bajó a ver qué ocurría y se encontró con los ladrones. Lo que debía ser un robo silencioso se transformó en un enfrentamiento violento. Marco Antonio fue reducido, golpeado y atado.
Al día siguiente, su ausencia en el programa de televisión que conducía encendió las alarmas. La policía forzó la entrada a su departamento y encontró la escena: el cuerpo del estilista yacía en un sofá, con las manos y pies atados con un cable, y una bolsa cubriendo su cabeza. La causa de muerte fue asfixia, pero las marcas en su cuerpo hablaban de tortura.

La investigación no tardó en señalar al responsable intelectual. Glenni Ponce fue capturado y confesó haber planeado el robo que terminó en asesinato. Él y sus cómplices fueron sentenciados a décadas de prisión. La muerte de Marco Antonio no fue solo un crimen por codicia; fue la crónica de una traición íntima que apagó una de las vidas más brillantes de su país.


