La mañana en que todo se detuvo: mató a su esposo mientras sus hijos dormían y luego se quitó la vida
Era una mañana de domingo como cualquier otra, hasta que los hijos de la familia Ertebati notaron que sus padres no despertaban. La llamada a un familiar.
El silencio en la casa de la familia Ertebati en Phoenix, Arizona, era inusual para un domingo. Celestina y Sam, ambos de 42 años y con 16 de matrimonio, no respondían. Sus hijos, confundidos al no poder despertarlos, llamaron a un familiar. Esa llamada fue el inicio de una pesadilla.
Poco después de las 5 de la tarde, la policía llegó a la residencia. En el dormitorio principal encontraron a la pareja sin vida y un arma cerca de ellos. La investigación preliminar arrojó una conclusión devastadora: Celestina le había disparado a su esposo antes de quitarse la vida.

Mientras los niños dormían, el hogar se había convertido en la escena final de una tragedia. Las autoridades confirmaron que no hubo más heridos, pero el impacto en la comunidad fue inmediato. Los vecinos, acostumbrados a ver a los niños jugando baloncesto en la entrada, quedaron en shock. “La calle siempre estaba llena de niños jugando”, comentó uno de ellos a Fox News.

Tras la noticia, los homenajes se centraron en Sam, descrito por sus seres queridos como un hombre cuya amabilidad “podía iluminar una habitación”. Un amigo escribió: “Eras mi hermano, mi mejor amigo”. Otro lo recordó como un padre “increíble, bondadoso y cariñoso”.
Las razones que llevaron a Celestina a cometer el acto permanecen bajo investigación. Lo único cierto es el vacío que queda: dos hijos sin padres y el recuerdo de un hombre amado cuya vida terminó de la forma más inesperada, dejando una herida profunda en todos los que lo conocieron.


